9 Mitos sobre el resfrío y la gripe.

El resfriado y la gripe son provocados por virus, no por la exposición a bajas temperaturas. Los siguientes mitos son casi tan comunes como los resfriados o las gripes:

1. Un resfriado puede transformarse en un cuadro gripal.

Falso. El resfriado común y la gripe son enfermedades respiratorias, pero las provocan distintos tipos de virus. Parecen idénticas porque ambas provocan síntomas similares a los de la gripe. Entonces, ¿cuál es la diferencia? La gripe causa síntomas más severos que el resfriado (fiebre, dolor muscular, cansancio extremo y tos seca). Sin embargo, el resfriado común suele provocar secreción o congestión nasal. Además, un resfriado no suele tener complicaciones que hagan necesario acudir al hospital.

2. La gripe no es tan grave.

Falso. Existen muchas razones por las cuales la vacunación es muy importante. Las embarazadas, las personas que padecen asma o problemas de corazón o que tienen más de 65 años tienen más riesgo de fallecer o de tener secuelas tras una gripe, ya que su sistema inmunológico no es lo suficientemente fuerte.

3. Hay que comer poco para terminar con la fiebre.

Falso. De hecho, el cuerpo necesita lo contrario. La fiebre es una reacción perfectamente normal que se produce cuando el cuerpo está intentando acabar con un virus como el del resfriado o el de la gripe. La fiebre no tiene nada que ver con la cantidad de comida que se ingiere. Se aconseja beber más líquidos para rehidratarse y mantener un nivel calórico normal para reforzar el sistema inmunológico.

4. Tanto el calor seco como el frío son perjudiciales.

Sí bien ambos no son buenos para nuestro organismo, la realidad es que ninguno de los dos es el culpable de la gripe o del resfrío. Los culpables son los virus. Aunque uno no se resfríe por culpa del viento, la humedad puede ayudar, si se padecen dificultades respiratorias. Ducharse, ir a una sauna o utilizar un humidificador de aire frío puede contribuir a aliviar los síntomas respiratorios característicos de la gripe y del resfriado.

5. Nunca se debe salir con el cabello mojado.

Falso. No hay pruebas científicas que sostengan este viejo mito. La bajada de temperaturas en otoño y en invierno es significativa, y además coincide con la temporada de gripe y de resfríos, pero que el pelo esté mojado no tiene nada que ver con la gripe. Si no se puede utilizar el secador por falta de tiempo, no pasa nada, la salud no se verá perjudicada.

6. La vacuna de la gripe es la causante de la gripe.

Falso. En el ámbito de la medicina, se sabe desde hace mucho que la vacuna contra la gripe, no transmite la gripe. Aún así, este es un rumor que no termina nunca de circular por todos lados. Los síntomas más comunes de la vacuna consisten en molestias, enrojecimiento, sensibilidad o hinchazón en la zona de la inyección. Puede que algunas personas experimenten dolor de cabeza, fiebre moderada y dolor muscular, pero no la gripe.

7. Si uno se vacuna contra la gripe, se volverá inmune.

Falso. Generalmente, las vacunas nos protegen de los subtipos H1N1, H3N2 y el Influenzavirus B. Sin embargo, sólo cubren entre un 70 y un 80% de los virus de gripe existentes en cada temporada. Contagiarse de gripe una vez no significa volverse inmune. Aun así, es mejor prevenir que curar.

8. No hay que hacer ejercicio.

Falso. Cuanta más actividad física realicemos, menor será la cantidad de resfríos que podamos padecer. El ejercicio ayuda a prevenir los resfriados, aunque no lo «curan». Si tenemos ganas de ir al gym estando resfriados, sí tenemos que asegurarnos de limpiar las máquinas que utilicemos y de lavarnos las manos de manera seguida para no contagiar a otras personas. Si, por el contrario, nos encontramos cansados y sin ganas, debemos hacer lo que nos pide nuestro propio organismo y, entonces, limitarnos a quedarnos en nuestra casa, descansando.

9. Al toser, siempre conviene taparse la boca con las manos.

Falso. Eso puede contagiar a otras personas. ¿Cómo? Por ejemplo, una persona tose cubriéndose la boca con la mano y luego le da esa mano a otra persona o abre una puerta con esa mano. Hay que toser tapándose con el brazo, con el pliegue del codo. Si te das cuenta de que te tapaste la boca con las manos al toser, es aconsejable lavarse o utilizar alcohol en gel para evitar la propagación de gérmenes.

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