Cómo preparar una rica ensalada de quinoa

Tiempos atrás, la quinoa era, junto con la papa y el maíz, el sustento primario de las civilizaciones andinas. Una semilla mágica, poderosa, nutritiva y sabrosa. Un grano honrado como la madre de todos los granos. Un día llegaron los europeos y comprendieron su importancia en la vida de los pueblos originarios. Entonces, así como prohibieron las lenguas y los dioses, las costumbres y las creencias, también prohibieron la quinoa. En su lugar, obligaron a plantar trigo pero, este pseudocereal maravilloso soportó el desprecio de las clases altas que lo relegaron por generaciones a las mesas de los más humildes.

Tuvo que empezar a haber un cambio rotundo de pensamiento para entender el valor nutricional y simbólico que la quinoa tiene en la identidad cultural de América. Recién en 2013, la Asamblea de Naciones Unidas hizo foco en este cultivo.

Hoy no sólo se revaloriza como un producto que garantiza la seguridad alimentaria de los pueblos futuros sino que se convirtió en un commodity que se exporta y se cultiva en más de 70 países del planeta. En ese abanico, la quinoa voló al espacio con las naves de la NASA y comparte ranking entre las 21 semillas más resistentes al cambio climático. Entre sus propiedades, se destaca su 23% de contenido proteico, el doble de cualquier cereal; y posee los ocho aminoácidos esenciales para el organismo. No tiene gluten y es de fácil digestión, por eso también es apto para celíacos. Sin embargo, muchos siguen sin saber cómo cocinarla.

Para empezar, existen diferentes variedades de quinoa, éstá la blanca, la roja y la negra. Tienen distintas intensidades en sabor, de neutro a más salvaje. Hay que quitarle la saponina, una sustancia amarga que se retira lavándola entre 3 y 5 veces, luego hay que  dejarla remojando toda la noche.

Receta para preparar una deliciosa y nutritiva ensalada

Ingredientes

  • 1 pepino japonés
  • 1 tomate
  • 200 g de queso fresco o feta
  • 1/4 de cebolla blanca en cubos
  • 1/2 morrón rojo en cubos
  • 1 choclo
  • 1/2 rocoto desvenado en cubitos
  • 5 aceitunas negras
  • 1 taza de quinua negra y roja
  • 1 cda de porotos negros
  • Sal
  • Menta
  • Cilantro

Humus

  • 50 g de habas cocidas
  • 50 g de arvejas
  • Aceite de oliva
  • 1 diente de ajo
  • Sal y jugo de limón

2 panes pita cortados en triángulos y fritos

Preparación:

Cortar en cubos todas las verduras y el queso fresco. Desgranar el choclo, cortar en rodajas las aceitunas. Mezclar con la quinua ya lavada y cocida y la cda de porotos negros. Condimentar con sal y hojas de menta y cilantro frescos. Acompañar con humus: procesar las habas y las arvejas cocidas con un hilo de aceite de oliva, el ajo, la sal y el jugo de limón. Servir con pan pita frito.

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