Cómo sentirse motivado para ejercitarse

La parte más difícil de hacer alguna actividad física es arrancar, poder comenzar a realizarla. Si bien todos conocemos los enormes beneficios que nos brinda y nos sentimos con más energía y más contentos con nosotros mismos luego de habernos ejercitado, la mayoría de las veces, nos cuesta mucho encontrar la motivación adecuada para hacer ejercicio y no abandonar en el intento.

Todos tenemos un motivo diferente para hacer ejercicio. Algunos, puede que se ejerciten por su salud física, mientras que otros, por su salud mental. Algunos lo hacen para verse bien. Y algunos simplemente disfrutan estar activos. Si deseamos o necesitamos hacer ejercicio pero también tenemos inconvenientes para comenzar, una de las razones puede ser la motivación:

  • Salud y bienestar. Si vivir más tiempo y vivir bien nos resulta importante, el ejercicio es realmente una prioridad. Un gran número de estudios han demostrado que hacer ejercicio de forma regular puede reducir, retrasar, e incluso prevenir la aparición de ciertas enfermedades. La diabetes, el cáncer y la demencia son algunas de las condiciones médicas más comunes afectadas positivamente por el ejercicio.
  • Control de peso. Si estamos luchando para perder peso o mantenernos en nuestro peso, el ejercicio es de suma importancia. La combinación de ejercicio aeróbico (correr, bailar, caminar) y de ejercicio de levantamiento de peso es especialmente útil en la generación de músculos. Esto ayuda al cuerpo a quemar calorías y grasa.
  • Salud mental.  Realizar ejercicio de manera regular ayuda a nuestro organismo a liberar las hormonas denominadas endorfinas. Esta hormona ayuda a reducir el estrés y colabora en mejorar nuestra actitud mental. El ejercicio ha demostrado ser una contribución importante para el tratamiento de la depresión y la ansiedad.
  • Recreación y distensión. Hacer ejercicio es una gran oportunidad para pasar un tiempo con amigos y familiares. Además, es gratis. Actividades como: caminar, correr, andar en bicicleta, patinar, jugar al tennis, al fútbol, etc, son grandes formas de ejercitarse en grupo. Estas actividades también pueden divertirnos, lo cual es importante para nuestra salud mental.

Algunos consejos para empezar a hacer ejercicio y continuar con el mismo:

  1. Establecer metas razonables. Si se está empezando, planear hacer ejercicio durante 20 minutos, 3 veces a la semana y empezar desde esa meta.
  2. Registrar el progreso. Ya sea que se esté comprobando nuestro índice de masa corporal, peso, talla de la ropa, o estado de ánimo, conviene realizar un seguimiento para ver si estamos progresando.
  3. Tomarse un descanso. Tratar de hacer ejercicio de forma regular, pero no sentirse culpable si un día de obligaciones personales y de trabajo hace que nos perdamos u olvidemos una sesión de ejercicio.
  4. Buscar apoyo de amigos y familiares. Pedirle a nuestros amigos que nos animen o que sepan entender cuando elegimos ejercitarnos.
  5. Divertirse. Si no nos gusta correr, no hacerlo. Buscar aquella actividad que nos guste, nos llame la atención, nos atrape o genere interés. Es importante lograr que el ejercicio que realicemos nos resulte divertido. La misma vieja rutina puede terminar resultando aburrida. Es mejor pensar en hacer diferentes tipos de ejercicio. Alternarlos por día, por semana o por mes.
  6. Incorporar el ejercicio a nuestra vida cotidiana. Considerar saltearse ese almuerzo pesado y ponernos a hacer ejercicio. Usar las escaleras en lugar del ascensor. Intente despertarse 30 minutos antes 1 o 2 veces a la semana para realizar el ejercicio de una sola vez.
  7. Concentrarse en el futuro. No hay que preocuparse por los fracasos. Hay que mantenerse enfocados en lo que querramos lograr en el futuro.
  8. Felicítarse. No hay que olvidarse de festejar nuestro éxito. Aunque está bien escapar de la dieta cada tanto, es mejor hacer foco en otro tipo de recompensa. Considerar ver una película, ir a un recital, darse un baño de inmersión con sales o una buena sesión de masajes corporales. Elegir algo que nos haga sentir bien sobre el objetivo que hemos alcanzado.

Aunque el ejercicio es algo bueno, la mayoría de las personas deben hablar con su médico antes de comenzar una rutina agresiva. Esto es funadamental para quienes tienen problemas de salud, como enfermedades cardíacas u otras enfermedades crónicas. Además, también hay que tomar en cuenta ciertos aspectos como:

  • La seguridad. Elegir zonas públicas o gimnasios que sean seguros.
  • Los gastos. Si no podemos abonar un gimnasio, buscar alternativas menos costosas. Esto podría incluir centros de recreación comunitarios o parques amplios y seguros.
  • Nuestra edad y/o capacidad. Hablar con nuestro médico para obtener recomendaciones sobre el tipo y el nivel de ejercicio al que debemos apuntar en relación a nuestra edad y capacidad.

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