Ejercicios que favorecen la circulación sanguínea

La sangre cumple tareas esenciales para el funcionamiento de nuestro organismo y nuestro bienestar. Para que pueda hacerlo eficientemente, resulta imprescindible que llegue del modo adecuado a cada rincón de nuestro cuerpo. Sin embargo, esto no siempre pasa. Por esa razón, existen ejercicios para favorecer la circulación sanguínea que pueden ayudar a solucionar este déficit.

Las personas que sufren de hipertensión o diabetes son, comúnmente, quienes presentan problemas en la circulación de la sangre. Esto puede causar daños en el cerebro, las piernas, el corazón y otros órganos importantes para el ser humano. Las funciones de la sangre son varias: transportar nutrientes y oxígeno a lo largo y ancho del cuerpo, desechar residuos que se eliminan por la orina y el aire que exhalamos, intervenir en las defensas del organismo y participar en la regulación de la temperatura. Por ende, cualquier alteración en su flujo puede generar problemas relacionados con el incumplimiento de estas tareas, como por ejemplo la inflamación de las extremidades, color azuláceo en la piel (suele ocurrir primero en los dedos, labios y pies), frío en las extremidades, pelos y uñas quebradizas y poco saludables, aparición de várices u hormigueo, entre otras. La mala circulación puede causar daños importantes en el cerebro, las piernas, el corazón y otros órganos importantes para el ser humano.

Algunos ejercicios para favorecer la circulación sanguínea:

  • Caminar todos los días: puedes comenzar con 10 minutos cada día y luego ir aumentando la duración de las caminatas. Esto estimulará el flujo sanguíneo hacia el corazón.
  • Realiza ejercicios intensos: puede ser trotar, corrar o practicar algún deporte. Es importante que esta actividad genere una actividad intensa para favorecer la circulación.
  • Nadar: es uno de los deportes más completos que existe. Además de constituir un ejercicio aeróbico muy intenso, la natación es una forma de desarrollar todas las partes del cuerpo de manera armoniosa y con bajo riesgo de lesiones, ya que no se trata de un deporte de impacto (como correr) ni tampoco existe contacto físico.
  • Andar en bicicleta: Otro deporte de alta carga aeróbica y poco impacto. El ciclismo es una opción ideal para quienes les gusta pasar tiempo al aire libre.
  • Otros ejercicios de intensidad: en general, toda actividad física repercutirá de modo positivo en la circulación sanguínea, ya que la propia exigencia muscular y respiratoria para proveer al cuerpo de aire y energía hará que la sangre fluya. Se puede probar con clases de baile, patinaje o hacer gimnasia artística, entre otras opciones.

Además de los citados previamente, existen otros tipos de ejercicios para favorecer la circulación sanguínea. Son ejercicios sencillos que podemos realizar en casa y que serán beneficiosos para nuestro sistema circulatorio:

  • Caminar descalzo sobre una superficie natural: puede ser tierra, grama, pasto o arena. Los instructores de yoga y meditación recomiendan esta clase de actividades durante al menos 10 minutos al día.
  • Estimular el hueso sacro: dar golpes suaves en el sacro (en la parte anterior de la cadera) con las manos abiertas. A su vez, mover la pelvis de adelante hacia atrás.
  • Rebotar los talones: elevar los talones del suelo mientras inhalamos aire. Luego, dejare caer exhalando al mismo tiempo y dejar rebotar los talones en el suelo unas 12 veces por repetición.
  • Hacer círculos con las rodillas: colocar las manos sobre las rodillas, que deben estar juntas en posición de pie. Luego, dibujar círculos amplios hacia ambos lados. Realizar 12 vueltas para cada lado.
  • Realizar círculos con tu cintura: al igual que en el ejercicio anterior, pero con los pies colocados en posición paralela al ancho de los hombros y con los brazos en jarra. También, realizar 12 vueltas para cada lado.
  • Saltar a la cuerda.
  • Al finalizar, acariciar y masajear los músculos y realizar ejercicios de estiramiento.

Consejos para mejorar la circulación de la sangre.

Es importante seguir una alimentación sana. Tratá de consumir muchas frutas y verduras y evitá las grasas, la sal y los azúcares. En cuanto a carnes, los pescados y las aves, estos son la mejor opción. Además, es fundamental no fumar y no ingerir bebidas alcohólicas. Por el contrario, beber al menos dos litros de agua por día. Además, no hay que olvidarse de evitar situaciones de estrés, en la medida de lo posible, el nerviosismo excesivo y las emociones fuertes; tomar los descansos correspondientes durante el día y dormir al menos 8 horas diarias es una buena manera de estar relajados.

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