El cerebro libera endorfinas después de comer.

Las endorfinas son péptidos (pequeñas proteínas) derivados de un precursor producido a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula que está ubicada en la base del cerebro.

Cuando hacemos deporte esta glándula es estimulada, produciéndose endorfinas en el organismo, las que van a actuar sobre los receptores que causan analgesia (no sentimos dolor), además de producir un efecto sedante similar a los que genera la morfina (droga externa que provoca sedación y analguesia), un opiode exógeno bastamente conocido por estas mismas propiedades. Es por esto que las endorfinas son consideradas nuestros opiodes endógenos, es decir producidos por nuestro organismo.

Los estudios demuestran que las endorfina son capaces de inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor, además de actuar a nivel cerebral produciendo experiencias subjetivas, que son sensaciones intensas, bien conocidas por los deportistas como son la disminución de la ansiedad y la sensación de bienestar. Además de la analgesia y sedación antes mencionada.

No solo el deporte es un estimulo que nos hace secretar endorfinas, ya que en ciertas situaciones de estrés también se ha comprobado su producción, al igual que en la acupuntura, las relaciones sexuales, la sugestión y también en ciertos bailes rituales o ceremoniales. Es difícil establecer cuál de estas actividades es la que mejor estimula la producción de endorfinas. Sin embargo está demostrado que los ejercicios de resistencia, sí producen un aumento significativo en la secreción de endorfinas.

Un estudio finlandés reciente afirma que comer hace que el cerebro libere endorfinas endógenas. Los investigadores encontraron que la regulación de estos opiáceos naturales, que pueden producir una sensación de placer o de euforia, podría ayudar al organismo a saber cuándo está satisfecho.

Los científicos escanearon el cerebro de diez hombres voluntarios con tomografía por emisión de positrones (TEP). Se instruyó a los participantes para que ayunaran una noche y se les inyectó un compuesto radioactivo vinculado a los receptores opiáceos µ en el cerebro. Mediante el uso de TEP, se midió la radioactividad en el cerebro después de que los voluntarios acabaran el ayuno y comieran una pizza. Se repitió la prueba después de que los voluntarios tomaran una bebida nutritiva con muy buen sabor y que contenía la misma cantidad de calorías que la pizza.

Los investigadores encontraron que ambas comidas desencadenaron una liberación significativa de opiáceos endógenos en el cerebro, pero sólo la pizza llevó a un aumento notable de los sentimientos agradables. La bebida nutritiva hizo que el cerebro liberara más endorfinas, pero ello no produjo un sentimiento de disfrute, lo que sugiere que la liberación de opiáceos en el cerebro asociada con comer es independiente del placer asociado con la comida.
Comer una pizza genera un aumento significativo en los sentimientos agradables, mientras que tomar una bebida nutricional con la misma cantidad de calorías, no. Sin embargo, ambos indujeron una liberación significativa de opioides endógenos en el cerebro.

La magnitud de la liberación de opioides fue independiente del placer asociado con comer.
Según los investigadores, es probable que el sistema opioide endógeno regule ambos, los sentimientos de placer y saciedad.

Esta investigación nos permite entender las raíces de ciertos procesos como las adicciones, dependencias y otros tipos de desórdenes alimenticios.
«El sistema opioide regula la alimentación y el apetito. Se ha encontrado previamente que sus disfunciones son un sello distintivo de la obesidad mórbida”.

Fue una sorpresa que las endorfinas se liberaran en todo el cerebro y que la bebida nutricional tuviera un mayor impacto. Esto crea las bases para desarrollar una investigación futura y esperamos encontrar formas de estudiar y describir el desarrollo y predictores de la adicción, la obesidad y los trastornos alimentarios”, dice el investigador JetroTuulari M.D., PhD.

Fuente: Psic. Marina Meier

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