El deporte nos ayuda a curarnos emocionalmente

La depresión se presenta ya como la enfermedad del siglo XXI y es la primera razón de baja laboral por enfermedad en diversas partes del mundo occidental, relacionándose con el alto nivel de estrés que padecemos. Y el deporte puede ayudar en su tratamiento.

Es bueno poder reflexionar acerca de qué estrategia parece más adecuada para superar un bache emocional : ¿Prozac o adidas? Esta pregunta es el título de un capítulo del libro Curación emocional, de David Sevan-Schereiber. En él se quieren arrojar algunos datos acerca de cuáles son las vías más eficaces para curar la depresión.

¿Por qué la mayoria de las personas se sobremedica?

Por un lado, las personas buscan soluciones rápidas y fuertes. Por otro, una prescripción mayor por parte de los médicos de cabecera en los centros de salud, que se ven desbordados ante la carencia de psicólogos y psiquiatras para tratar estos casos. Y a esto, hay que unir una falta de organización y agilidad en los circuitos médicos, para que estos casos sean llevados de forma conjunta por un psicólogo y psiquiatra si fuese necesario.

En realidad, nos ofrecen una infinidad de remedios para combatir la depresión, pero también podemos centrarnos en una comparación: la curación vía médica y la curación a través del deporte. ¿Son comparables? ¿Creés que hasta en los momentos más límites de tristeza humana, el deporte puede actuar no solo cómo un bálsamo, sino como un remedio?

El deporte puede contrarrestar algunos de los efectos del estado de ánimo depresivo en las personas: permite controlar el peso, aumentar la libido, mejorar el sueño, reducir la tensión arterial, reforzar el sistema inmunológico, protección de enfermedades cardíacas e incluso tiene efectos protectores ante algunos tipos de cáncer.

Si bien es indiscutible que en algunos casos recetar medicación es lógico, en los casos en los que el paciente ha dejado de hacer prácticamente cualquier actividad, es bueno tener la perspectiva de que solo en depresiones severas la medicación será útil para ayudar a los pacientes a retomar su vida. Será útil a corto-medio plazo, pero a largo plazo parece tener la misma eficacia que otros tratamientos no médicos. Teniendo en cuenta estos datos, se debe abogar por un tratamiento médico de la depresión solo cuando la gravedad lo requiera, por una búsqueda de tratamientos combinados o de terapia psicológica únicamente.

Mientras una persona decide qué tratamiento debe tomar, debe ser consciente de que el deporte puede ayudarle, y mucho: sin ningún síntoma de depresión (podría detener su aparición), con depresión leve, con distimia o con otras alteraciones del humor no tan graves (síndrome premenstrual, depresión estacional, tristeza, angustia, temores, estrés).

El deporte ofrece muchos beneficios, destacando los siguientes:

  • El running, con su esfuerzo físico prolongado, detiene el fluido de ideas negativas, característico de la depresión. Al cabo de treinta minutos de esfuerzo sostenido, se entra en un estado en el que los pensamientos son espontáneamente creativos o positivos. Son menos conscientes de ellos mismos y se dejan guiar por el ritmo del esfuerzo. Lo que mantiene a un corredor en ese estado, es llevar nuestro esfuerzo al límite, pero no más.
  • No es necesario ser joven para sacarle partido al ejercicio físico, para personas deprimidas de entre 50 y 67 años, el caminar ligeramente durante treinta minutos al día, ya tiene en ellas un efecto terapéutico.
  • El ejercicio tiene impacto sobre el cerebro emocional, sobre las endorfinas y sus derivados como el opio, la morfina ya la heroína, se da inmediatamente una sensación de bienestar, pero sin efectos secundarios desagradables como los de estas sustancias.
  • Cuando se estimula el cerebro emocional, también se estimula la actividad del sistema inmunitario.

Para que el ejercicio tenga estos efectos terapéuticos es necesario:

  • Que sea regular.
  • No es necesario hacer mucha cantidad.
  • Esfuerzo sostenido.
  • Empezar con suavidad y que el cuerpo nos guíe, permanecer siempre al límite pero no más allá.
  • El ejercicio colectivo o acompañado, es todavía más eficaz.
  • Elegir un ejercicio y lugar que nos guste.

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