¿En qué consiste la dieta astringente?

Existen numerosos tipos de dietas y la mayoría de las personas las asocian al proceso de adelgazamiento. Sin embargo, no todas tienen esa función, ni todas las dietas son saludables. Una de las dietas que tiene como objetivo mejorar nuestro bienestar y nuestra salud estomacal es la dieta astringente, pensada para reducir los síntomas de la diarrea. Se recomienda en los casos en los que una persona sufre este problema, independientemente del origen: transitoria, por enteritis, por enfermedad de Crohn o la secundaria a intervenciones quirúrgica intestinales.

La dieta astringente tiene como finalidad cuidar el sistema digestivo cuando alguien sufre indisposición estomacal o diarrea. Básicamente, con esta dieta, la persona incluye en su alimentación algunos alimentos que son de fácil digestión y con los cuales el organismo no necesita excesiva energía para procesarlos, además de alimentos con alto contenido en minerales y vitaminas, que no contienen mucha fibra y que ayudan a retener líquidos. De esta manera, se reestablece el equilibrio entre los nutrientes ingeridos y la energía gastada en la gestión de lo que ha producido la enfermedad, a la vez que no se generan problemas digestivos a causa del estado delicado en el que se encuentra la flora intestinal. Se trata de un tipo de dieta provisional, que se utiliza normalmente en ventanas temporales relativamente pequeñas. Por otro lado, la dieta astringente es útil para cualquier edad, incluso niños y ancianos.

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sufrido diarrea. Esta puede durar desde un día a dos o tres semanas en el caso de la diarrea aguda, y hasta varias semanas en el caso de la diarrea crónica. Esta condición, que suele ser un síntoma más que una enfermedad, tiene diferentes causas. Son las siguientes:

  • Algunos parásitos, como por ejemplo, los que causan la giardiasis y amebiasis.
  • Virus. Entre los que destacan el enterovirus, o el virus de la hepatitis.
  • Distantis infecciones, ya sea por la ingesta de alimentos (o agua) o por contaminación de persona a persona.
  • Bacterias. Algunas de las más conocidas son: la salmonella, shigella, clostridium E.coli.

Algunas condiciones médicas que no incluyen infección son:

  • Síndrome del intestino irritable
  • Enfermedad celíaca
  • Intolerancia a la lactosa
  • Enfermedades inflamatorias del intestino. Por ejemplo: colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn
  • Cirugía del intestino delgado
  • Problemas de páncreas, por ejemplo, fibrosis quística
  • Enfermedad isquémica del intestino
  • La extirpación quirúrgica de la vesícula biliar
  • Ciertas enfermedades del sistema endocrino. Por ejemplo: tiroides hiperactiva, diabetes o el síndrome de Zollinger-Ellison

Algunas recomendaciones para seguir esta dieta son:

  • En las comidas, la cantidad a consumir debe ser pequeña.
  • Comer con más frecuencia. Por ejemplo, 5-6 comidas al día.
  • Beber abundante líquido, en tragos pequeños, para evitar deshidratarse. Una buena opción es tomar caldos sin grasa.
  • Evitar alimentos ricos en fibra
  • Comer de manera relajada para favorecer la digestión.
  • Evitar alimentos muy calientes o muy fríos
  • No consumir alimentos que provoquen gases.
  • Los alimentos deben ser variados.

Fases de la dieta astringente

1. Fase cero: es la fase inicial, en la que no se consumen alimentos sólidos. En el caso de los niños, dura aproximadamente 4 hs. y, en el caso de los adultos, las 12 primeras hs. En esta fase se produce una gran pérdida de minerales y líquidos, por lo que es esencial consumir bebidas especiales o bebidas con sales (por ejemplo, un sobre de sueroral hiposódico disuelto o medicamentos para recuperar minerales). También, es posible hervir un litro de agua hervida, añadir zumo de 2-3 limones, media cucharada de bicarbonato, media cucharilla de sal y 2-3 cucharadas de azúcar. Asimismo, el té, manzanilla, agua de arroz, agua de zanahoria son ideales.

2. Fase dos: pasada la fase anterior, es posible incorporar otros alimentos, como arroz hervido, papa y zanahoria hervida, pasta hervida sin pescado hervido, pollo hervido, manzana al horno, etc.

3. Fase tres: en esta fase, los alimentos que favorecen la recuperación son: puré de verduras (zapallitos, zanahoria, judías, calabaza), jugos de fruta, verduras y legumbres hervidas, arroz, pollo o pescado hervido, pan blanco tostado.

4. Fase cuatro: consiste en introducir progresivamente los alimentos complejos hasta consumir una alimentación normal. Por ejemplo: banana, verduras hervidas, carne o pescado a la plancha, yoghurt 0% de grasa, café descafeinado de sobre, queso fresco sin grasa, etc.

Existen una serie de alimentos que no deben consumirse como parte de esta dieta, al menos durante las primeras fases. Los alimentos ricos en grasa no son para nada positivos para este tipo de dieta, así como los alimentos ricos en fibra. Tampoco los son los edulcorantes industriales que se encuentran en las gaseosas o jugos en polvo, ni las verduras muy digestibles como el ajo, la cebolla cruda o los pimientos. El chocolate, el alcohol, los alimentos fritos, la carne roja, la manteca no deben ingerirse. Los productos lácteos no deberían consumirse tampoco, al menos hasta la cuarta fase y siempre en sus versiones libres de grasa.

Cuándo no deberíamos hacer esta dieta

La dieta astringente no es una dieta que pueda resultar nociva; sin embargo, cuando no hay necesidad de realizarla (pues no hay problemas estomacales o diarrea) no será de utilidad. Cuando una persona tiene estreñimiento, no es recomendable realizar la dieta astringente puesto que potenciaría esta condición y, por lo tanto, se incrementa el estreñimiento. Además, hay que tener en cuenta que con el tiempo nuestra fisiología cambia, y por ello no se puede dar por sentado que si en el pasado esta dieta nos funcionó, vaya a funcionar en otra etapa de nuestra vida.

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