¿En qué consiste la psicología del deporte?

La psicología del deporte es una rama de la psicología, que de la mano de nuevas teorías ha logrado abrirse campo de forma extraordinaria. La misma se basa en el entrenamiento mental que ayuda a los deportistas a prepararse mejor, a aumentar su rendimiento e incluso a batir récords. Esta disciplina científica ha traspasado los ámbitos exclusivos de los deportistas de élite, siendo hasta imprescindible en cualquier equipo deportivo o deportista.

La misma tiene diferentes objetivos y herramientas para abordar, como la inteligencia emocional, el discurso interior o interprete interno, la autoinstrucción y la comunicación con los demás. Todo estoforma parte de las estrategias que todo deportista con ambiciones debe saber emplear: ayudan a superar las situaciones difíciles, mejoran la motivación y refuerzan la autoestima.

Si bien este campo ha experimentado un auge en los últimos años, el trabajo de los psicólogos del deporte todavía se confunde. En ocasiones, se suele creer que los psicólogos del deporte ofrecen terapia a los deportistas que se encuentran debilitados y no logran un rendimiento óptimo en las competiciones. Esta imagen tiene poco que ver con la realidad.

Los psicólogos deportivos no trabajan en el diván ni desvelan el complejo de Edipo o los conflictos inconscientes de sus pacientes; de hecho, en la mayoría de los casos, las necesidades y preocupaciones cotidianas desempeñan un papel secundario en el trabajo con los atletas. Como objeto de estudio se basan en los deportistas de élite en la orientación al rendimiento, y la voluntad sostenida en el tiempo, el efecto de la frustración y el perfeccionismo, con todos los inconvenientes que estas características suponen.

Los psicólogos del deporte se ocupan, en primer lugar, de que el atleta o el equipo en el que participa alcance la capacidad óptima de rendimiento. Para ello trata sobre todo aspectos relacionados con la regulación emocional, el entrenamiento mental y el desarrollo del equipo.
A menudo deben sopesar determinadas cuestiones: ¿Cuánto rendimiento se le puede «extraer» todavía a este deportista? ¿Cuánto se le debe estimular? ¿Cuándo se le debería proteger de su propia ambición y de la presión de las expectativas del entorno, del entrenador y de los seguidores?

Entre las tareas fundamentales que los psicólogos trabajan con los atletas destaca el entrenamiento mental. Esta estrategia abarca todos los procedimientos que optimizan el desarrollo del movimiento y ayudan al deportista a entrenar la motivación y el control. Con técnicas de imaginación se les ayuda a aprender y a perfeccionar la sucesión de movimientos altamente complejos. A partir de este método, un saltador se imagina de forma vívida y en todos sus detalles las sucesiones de movimientos que lleva a cabo en un salto desde una altura de 10 metros. A la hora de practicar las figuras que la actual regulación de la Federación Internacional de Natación define como de gran dificultad (su ejecución comporta una puntuación alta), necesita integrar en el marco de su entrenamiento mental los correspondientes giros y saltos justo en las secuencias programadas de movimientos ya interiorizados.

Según se ha comprobado a través de la práctica, dos métodos destacan en este sentido:

  1. El entrenamiento perceptivo encubierto: aquí se trabaja de manera que los atletas imaginen que se encuentran en la tribuna como espectadores, es decir, que se observan desde fuera. Mediante esta sencilla estrategia, se familiarizan con la secuencia de movimientos.
  2. El entrenamiento ideomotor: en este entrenamiento los deportistas visualizan los movimientos desde una perspectiva interna y, de ser posible, de manera detallada y «sensorial»: ¿Cómo suena la vibración del tablero tras el salto? ¿Qué sensación provocan los giros del cuerpo en el aire? ¿Cómo reacciona el sentido del equilibrio durante los movimientos? Este método se considera de exigencia alta, ya que precisa una dosis de poder de imaginación difícil de aprender.

La perspectiva externa del entrenamiento perceptivo encubierto se emplea por lo común con atletas principiantes; la perspectiva interior, en cambio, se utiliza sobre todo para entrenar a los profesionales. No obstante, aún no está claro qué tipo de representación mental del ejercicio físico conduce al objetivo de forma más efectiva.

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