Las neuronas espejo

Una camina por la calle y de repente observás una escena que capta tu atención: ves a dos ancianos en un parque, él extiende su mano hacia la mujer y ella la agarra de una forma tierna. Mientras se va acercando muestra una mirada que revela que aún existe amor entre ellos. En ese momento, te das cuenta de lo que va a suceder, ambos se besan… y sin quererlo tu mente ya había predicho el beso.

¿Por qué ocurre esto? Mostramos una reacción emotiva ante una situación ajena a nosotros que comprendemos perfectamente. ¿En qué nos basamos los humanos para ponernos en la piel del otro? ¿Cómo surge la empatía? Para que se de la empatía, debemos percibir la vivencia subjetiva más profunda del otro.

En los últimos 20 años, los científicos siguen descubriendo la existencia de unas neuronas en nuestro cerebro que son las responsables de conectar nuestras mentes con las mentes de los demás: las neuronas espejo, en el área premotora, capta las intenciones de los demás. 
Existe una relación entre la organización motora de las acciones deliberadas (me alejo porque entiendo su intención de poder ser agresivo) y la capacidad de comprender las intenciones de los demás (el otro me mira de modo agresivo).

El modo en que reaccionamos a partir de que se observaba el comienzo de la acción depende de varios factores: la naturaleza del objeto en cuestión, el contexto y la memoria de lo que antes nos sucedió lo mismo. Esto nos permite comprobar que existe una relación entre existe la organización motora de las acciones deliberadas (lo que realizamos como acción) y la capacidad de comprender las intenciones de los demás.

También se encuentran, en un área llamada área de Broca, centro fundamental relacionado con el lenguaje, una de las facultades distintivas del hombre. De hecho, la comunicación humana empezó con gestos de cara y de manos, las neuronas espejo habrían desarrollado una función principal en la evolución del lenguaje.

Estas neuronas, no sólo reflejan aquellas acciones de los demás realizadas de forma voluntaria, sino también nos permiten ser conscientes de actos reflejos que hacen los demás sin darse cuenta. Por ejemplo, el lenguaje no verbal. Así es como nuestras neuronas espejo detectan esos movimientos sutiles y los interpretan en base a nuestra experiencia. Dicho de una manera gráfica, reconocen los gestos y acuden a una base de datos para determinar su significado en base al significado que tuvo en ocasiones anteriores.

Los adultos mayores son menos capaces de detectar a las personas poco fiables, ya que tienen menos actividad en la ínsula anterior, una región del cerebro que se relaciona con la percepción y el uso de las neuronas espejos. Ello quizá podría ayudar a explicar porque los ancianos son más propensos a resultar víctimas de fraude.

A su vez, la empatía se conecta con las neuronas espejo. La empatía (del vocablo griego antiguo εμπαθεια, formado εν, ‘en el interior de’, y πάθoς, ‘sufrimiento, lo que se sufre’), llamada también inteligencia interpersonal en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

No solamente se evidencian neurotransmisores como las oxitocina que aumenta en el momento del parto, para que podamos ser empáticos con nuestro bebé, o en el momento del enamoramiento. Sino también se encuentran asumidas las neuronas espejos como parte de este complejo que nos conducen a la empatía.

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