Los productos milagrosos no sirven para bajar de peso

Ningún producto de esos que venden como «milagrosos» y altamente efectivos, que curan males en una semana o en días, etc, sirven. No curan ni mejoran nada. Y al haber tal descontrol en su producción y distribución, pueden llegar a provocar problemas de salud bastante serios. Finalmente: el remedio es peor que la enfermedad.

Se hace necesario desarrollar y fortalecer una cultura de cambios de habitos que al fin de cuentas se traduce en un mejoramiento en la calidad de vida del ser humano.

Existen 4 principales características en que estos productos operan de manera engañosa.

  • Promesa de que sólo con tomar una pastilla, beber un licuado, untarse una crema o bañarse con un jabón se bajará de peso: la realidad es que la pérdida significativa y saludable de peso es la suma de varios factores, que implican asesoría de un profesional, cambios importantes y paulatinos en los hábitos alimenticios y aumento de la actividad física. La pérdida de un kilo por semana como límite para una pérdida de peso segura. Asíque, suponiendo que algún producto pudiera provocar la disminución de una gran cantidad de kilos en poco tiempo, ese milagro implicaría cambios bioquímicos importantes en tu cuerpo, por lo que sería necesario que el tratamiento se siguiera bajo supervisión médica.

  • No existe ninguna sustancia que pueda bloquear la absorción de grandes cantidades de grasa en el organismo como para ocasionar una pérdida de peso significativa: si bien la industria farmacéutica ha desarrollado componentes que ayudan al paciente a disminuir la absorción de la grasa ingerida en los alimentos, estos medicamentos de ninguna manera sugieren ser una solución única y definitiva al problema de sobrepeso (como lo afirman los productos milagro). Muy al contrario, especifican muy claramente en sus empaques que sólo son un auxiliar en el tratamiento de la obesidad, y que deben emplearse bajo supervisión médica y siguiendo un plan de dieta y ejercicio. Si nos sometemos a una dieta balanceada y bajamos de peso, pero una vez alcanzada la meta, no modificamos los hábitos que nos hicieron engordar, no tardaremos mucho en recuperar el peso perdido, y hasta más. Alcanzar el peso ideal no es lo más difícil en la lucha contra la obesidad, sino tener la disciplina y la fuerza de voluntad para cambiar nuestro estilo de vida y hacer de la sana alimentación y el ejercicio parte de nuestra rutina.
  • Afirman tener sustento de expertos o estudios de Universidades:  con estas afirmaciones acompañadas de las imágenes de supuestos médicos o representantes de «dudosas asociaciones», los anunciantes pretenden darle credibilidad a su producto y, de cierta manera, implican que tiene un respaldo científico o son un medicamento. Por otra parte los modelos que utilizan, ni en sus sueños mas tontos utilizarían esos productos. Simplemente se trata de modelos a quienes se les pagan para abrir la boca. La diferencia entre un producto milagro y un medicamento radica en que estos requieren de un proceso muy largo y complejo, que tarda más o menos 10 años para obtener la evidencia científica de que el producto funciona y es seguro, antes de someterlo a la autorización de la Secretaría de Salud para poder comercializarlo.
  • Ninguna crema, gel, jabón o extraño artilugio es capaz de hacernos perder centímetros de forma definitiva: la formación y la eliminación de grasa en el organismo dependen de procesos metabólicos, no de factores externos.Muchos de los productos milagro que prometen reducir centímetros aplicando sustancias en la piel, utilizan el testimonio de figuras públicas para validar sus resultados. La comercialización de la sociedad nos orilla a tratar de alienarnos a la imagen perfecta del cuerpo humano, creado por el consumismo.

El bombardeo de productos de promesas falsas es intenso anivel mundial, donde al final de cuentas el éxito del consumidor usando el producto es lo que menos importa, la verdad detrás del engaño es traducir esa fantasia deseable en grandes cantidades de dinero, valiéndose de la ignorancia y dicho sea de paso, también del conformismo del consumidor. El consumidor es el medio para crear dinero y no el fin para mejorar su salud. Al final de cuentas lo que menos importa es el consumidor.

No hay que dejare engañar. La realidad es que, mientras no cambies tus hábitos alimenticios e incorpores a tu vida la Actividad Física, vas a seguir siendo víctima de este tipo de productos. Si todos esos productos en verdad sirvieran no existiría la obesidad como enfermedad.

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