¿Por qué a muchos nos cuesta seguir una correcta alimentación?

Cuando hablamos de dieta, en verdad se hace referencia al tipo de alimentación que una persona lleva y no sólo a aquellas que prepara el experto en nutrición o las que se buscan en la web. Existen patrones de alimentación que varían según la cultura, ritmo de vida, condiciones de salud, gustos, preferencias, tradiciones familiares e incluso según tipo de personalidad que puede influir en la elección de alimentos, cada patrón de alimentación, es una dieta.

En ese conjunto de aspectos hay personas que sin pensarlo mucho llevan una dieta que los mantiene en un peso adecuado (lo que no garantiza necesariamente una buena composición corporal) o dietas que los conducen al exceso de peso, a la malnutrición y con frecuencia a la ansiedad por comer. En esa situación, surge el descontento con su cuerpo o la salud se ve afectada y comienza el reto del cambio de dieta.Las personas que dicen comer por ansiedad, suelen experimentar el resultado del reclamo del cuerpo que está en desequilibrio porque no consigue todos los nutrientes y porque el horario de suministro de ellos no permite un aprovechamiento adecuado de la energía.

Si bien las personas necesitamos los mismos nutrientes para la vida, no a todos les conviene obtenerlo del mismo tipo de alimento. Esta es una de las razones por las que la dieta que se elabora en la consulta de nutrición, es individual y personalizada. Por otro lado, indistintamente de si se busca o no ayuda profesional hay aspectos generales que nos ayudan a tener mejores hábitos alimentarios y un mayor control sobre cuándo y cuánto comemos y tiene que ver con decidir si necesitamos 3 o 5 comidas al día y que tan consistente o ligera es. Tener 3 comidas al día debería ser suficiente para un adulto, sin embargo, las mismas características de la persona y su ritmo de vida puede hacer necesario más tiempos de comida y que deben tener un intervalo de tiempo entre cada uno de 3 horas.

Elige más de 3 tiempos de comida si:

  • Sentís ansiedad por comer
  • Tenés alguna condición de salud
  • Si por alguna circunstancia tenés que postergar alguna comida principal
  • Tenés ese hábito y sentís que no podés modificarlo
  • Sos deportista o practicás algún tipo de actividad física

Algo importante a considerar es que cada vez que ingerimos un alimento por más pequeño que sea, se debe considerar como un tiempo de comida. Es fácil antojarse de algún alimento fuera de hora, pero nuestro organismo no es un almacén de antojos, debemos tener en cuenta que todo lo que ingresa al cuerpo se procesa y tiene un efecto sobre el. Otro aspecto que influye es la consistencia de lo que se come. Si el hábito es comer 3 veces al día y tenemos una comida muy ligera, es evidente que entre comida provocará picotear algún alimento y probablemente en el almuerzo no complete la ración y nuevamente antes de tiempo aparecerán las ganas de picar algo. Si no se tiene a mano opciones nutritivas, lo que se consigue es nuevamente esa necesidad del cuerpo por nutrientes que se manifiesta en un impulso por comer, nuevamente se busca lo que hay al alcance y se convierte en un círculo vicioso. Si la persona no se ordena y esto se hace un hábito se gana peso a pesar que el volumen o cantidad de comida se perciba como poco. Por eso, no siempre una comida ligera es lo que se necesita para mantener un peso saludable.

Cuando nos referimos a una comida consistente, esta debe poseer muchos nutrientes, suficientes en cantidad (si se tiene duda sobre la cantidad, es necesario acudir al nutricionista para que calcule el tamaño de ración que se necesita) y, que aporte fibra que ayuda a retrasar la señal de volver a comer. Esta fibra la obtenemos de granos y semillas enteras, verduras frescas y nueces. Una comida completa es aquella que incluye vegetales, granos tubérculos o cereales, un alimento cárnico o pescado y alguna fuente de aceite vegetal en su estado natural. Por ejemplo si hablamos del almuerzo, este debe incluir vegetales en el guiso y/o ensalada, pescado y quinua. De postre fruta o nueces. La forma de preparación de la receta la hará más o menos ligera por ejemplo si es frita, con salsas o con mucha mezcla de ingredientes. Es muy aconsejable que los alimentos fuera de las comidas principales sean naturales, nutritivos y bajos a moderados en calorías. Buenas alternativas son el yogurt tipo griego, la fruta fresca con cáscara, un puñado de nueces o un puñado de fruta deshidratada.

Finalmente, está otro grupo de personas que desde que recuerdan siempre han estado en tratamiento con dietas. Esto puede ocurrir porque hay alguna condición del metabolismo no diagnosticada que no contribuye con el control de peso ni el apetito o el insuficiente control sobre el estrés que se manifiesta en el acto de comer.

En cada caso, se requiere:

  • Consejo nutricional individual
  • Evaluación médica
  • En el caso del estrés, terapia psicológica para un mejor control.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *