¿Tiene beneficios la electroestimulación muscular?

La electroestimulación muscular (EMS), también llamada electro-fitness, combinada con el ejercicio físico activo permite optimizar los resultados y acortar sustancialmente el tiempo de entrenamiento. En realidad, esta técnica se utiliza desde hace unos 30 años y es más conocido su uso en fisioterapia para el tratamiento del dolor, pero no ha sido hasta hace pocos años cuando ha comenzado a implantarse en el ámbito del fitness.

Los aparatos electroestimuladores, de los que existe una gran variedad en el mercado, lo que hacen es enviar al músculo impulsos para estimularlos y generar movimientos de contracción y extensión sin que haya una voluntariedad en ello. De este modo, por ejemplo, una sesión de 20 minutos con los electrodos situados en los abdominales equivale a realizar un par de cientos de abdominales sin el menor esfuerzo, en función de la frecuencia y la intensidad de los impulsos eléctricos con la que se programe el aparato. Sin embargo, no todo es tan sencillo. Para que sea realmente eficaz hay que combinarlo con ejercicios activos, es decir, reales. Y debe hacerse bajo la supervisión de un entrenador experto, que será quien determine el lugar donde se deben colocar los electrodos y el tipo de ejercicios que hay que realizar en paralelo.

Además, el tipo de aparato que se utilice es un condicionante importante. Los hay que permiten conectar, dos, cuatro y hasta ocho electrodos, pero los más modernos son en realidad un traje de dos piezas (pantalón y chaleco) que contiene diez pares de electrodos estratégicamente situados, pudiéndose controlar a distancia, lo que permite complementarlo con cualquier otros aparatos de fitness: Step, Mancuernas, Bosu, Fitball, TRX etc. Con este último, se pueden llegar a activar de forma simultánea hasta 350 músculos.

Todos los aparatos de electroestimulación muscular tienen una serie de programas preestablecidos que contemplan diferentes funciones y objetivos de entrenamiento, dependiendo de su complejidad técnica y el público al que se dirige. No obstante, en términos generales sus principales funciones son las siguientes:  

  • Tonificación: para aumentar el tono muscular y la definición del músculo.
  • Aeróbico: dirigido a incrementar la resistencia del músculo ante el aumento del consumo de oxígeno.
  • Anaeróbico: para mejorar la resistencia ante esfuerzos intensos y prolongados.
  • Fuerza explosiva: para potenciar la fuerza muscular y la velocidad de contracción.
  • Hipertrofia: cuyo objetivo es incrementar el volumen muscular y el tamaño de las fibras en personas que han sido sedentarias o que por causas diferentes han perdido masa muscular.
  • Capilarización: se utiliza para estimular el riego sanguíneo del músculo. Se utiliza fundamentalmente en tratamientos de fisioterapia dirigidos a la recuperación muscular después de una lesión. 
  • Masaje: facilita la relajación muscular.

Una de las ventajas de la electroestimulación muscular, cuya eficacia parecen demostrar diferentes estudios, es que se previene posibles lesiones musculares como la sobrecarga o la rotura fibrilar, ya que el esfuerzo que se realiza es muy inferior al que sería necesario con el ejercicio activo (por ejemplo, levantamientos de pesas). Además, hay estudios que demuestran que puede resultar muy útil para reducir el índice de masa muscular (IMC), eliminando la grasa localizada y, favoreciendo la reducción del perímetro de la cintura.

Contraindicaciones

El entrenamiento físico con electroestimulación muscular está específicamente contraindicado en personas con:  

  • Marcapasos.
  • Arritmias o enfermedades cardiacas.
  • Trombosis.
  • Varices profundas.
  • Epilepsia.
  • Cáncer.
  • Heridas superficiales.
  • Mujeres embarazadas.  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *